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Astérix en Helvecia es el decimosexto álbum de la serie de historietas de Astérix el Galo.

Publicado por primera vez en serie de tiras cómicas entre el nº 557 (9 de julio de 1970) y el nº 578 (3 de diciembre de 1970) de la revista Pilote.

Trama Editar

Mientras que en el pueblo Abraracúrcix despide a sus portadores y nombra a Astérix y Obélix como sus nuevos portadores, al palacio del gobernador Graco Ojoalvirus en Condate (Rennes) llega el cuestor Claudius Sinusitus para verificar las cuentas del gobernador. Ojoalvirus, quien quiere hacerse rico durante su periodo de gobernador, quiere evitar a toda costa que el cuestor le quite su fortuna, por lo que decide asesinarlo poniendo veneno en su caldo de verduras. Sin embargo, a espaldas del gobernador, el cuestor manda a su escolta a la aldea gala para pedir la ayuda de Panorámix. Éste dice que lo único que puede curar al cuestor envenenado es una poción cuyo ingrediente esencial es una flor llamada "La Estrella de Plata" (Edelweiss), la cual se encuentra en las altas montañas en Helvecia (antigua Suiza). Para poder mantener con vida al cuestor y mantenerlo a salvo de su asesino, Panorámix propone llevarse al cuestor como rehén a su aldea mientras Astérix y Obélix emprenden el viaje a Helvecia. Panorámix le dice al gobernador que si ellos no vuelven, el rehén será ejecutado, lo que le permitió a Ojoalvirus idear un plan para evitar a toda costa que los galos volvieran con la Estrella de Plata.

Astérix y Obélix logran llegar a Geneva, donde son acogidos en un albergue por Guardiasuix. Cuando el gobernador Diplodocus es informado por su viejo amigo Ojoalvirus, manda a perseguir a los galos, por lo que Guardiasuix se los lleva al banco de Zúrix, quien los esconde en una caja fuerte. Con mayor seguridad, al día siguiente Guardiasuix se los lleva para dirigirse a Helvecia. Entonces, con ayuda de los helvecios, Astérix (con un inconsciente y ebrio Obélix) se dirige a las montañas para recoger la Estrella de Plata. Los guerreros galos llegan justo a tiempo para salvar al cuestor, quien le da una lección al malvado gobernador romano y termina celebrando un banquete junto a los galos (siendo el primer romano que comparte un banquete junto a los galos).

Personajes Editar

Principales/Galos Editar

Helvecios Editar

  • Guardiasuix
  • Zúrix

Romanos Editar

  • Ojoalvirus
  • Claudius Sinusitus
  • Diplodocus
  • Cayo Eucaliptus

Trivia Editar

  • Al inicio de la aventura, se puede observar una orgía romana que reproduce algunas escenas de la película Satyricon (1969) de Federico Fellin
  • Tras perder una rueda de carro en su viaje a Helvecia, Astérix y Obélix paran en una especie de estación de servicio donde les atiende un tal Antarix, que no es ni más ni menos que la mascota de la cadena de gasolineras francesa Antar. En la versión inglesa de este álbum se sustituyó a Antarix por la mascota de Michelín.
  • Cayo Diplodocus habla sobre una mancha en su toga en una viñeta de la página 20. Debido a su color negro, la mancha no procede, obviamente, del queso fundido del que se atiborra, sino que se asemeja más a un borrón de tinta sobre el dibujo. Por si fuera poco, la mancha desaparece en las viñetas siguientes y no vuelve a ser mencionada, por lo que se especula que Uderzo dejó un borrón en ese lugar de forma involuntaria y para no tener que rehacer la página, modificó el diálogo entre Diplodocus y el esclavo helvecio. Uderzo nunca ha confirmado esta historia, y cada vez que se le pregunta por ella, la desmiente (aunque siempre de forma irónica).
  • Como es de costumbre, Goscinny y Uderzo hacen caracterizaciones de los habitantes del país al que nuestros héroes van. En este caso, son los helvecios (antiguos suizos):
    • Tienen una obsesión por la limpieza.
    • Por la precisión de sus relojes en dar la hora. Aunque los relojes aquí son de arena, no de cucú, que serían inventados después, son los mismos helvecios quienes gritan "Cucú" a la hora de mover el reloj de arena.
    • El famoso queso suizo con agujeros.
    • El secretismo de sus bancos.
    • Su afición al montañismo.
    • Se obsesionan por mantener la neutralidad en la mayoría de los conflictos y auxiliar a los heridos de todos los bandos (hasta el punto de que, cuando por fin se deciden a enfrentarse a los romanos, les curan las heridas).